Cuando separé la mirada de mi cuaderno ya para bajar de la combi pasado el bypass en construcción, me di cuenta de un detalle bastante obvio: San Marcos ya no tenía cerco perimétrico. Los muros eran en ese momento escombros y tan sólo se mantenían en pie las columnas que sostenían las puertas. Y uno simplemente se pregunta ante tal imagen: ¿Qué fue?
Y ya desde la entrada comencé a ver las pancartas que invocaban a movilizaciones en protesta por la destrucción de las paredes de la ciudad universitaria. Los estudiantes marcharon, mientras unos infiltrados encapuchados y cubiertos trataban de armar pleitos con la policía por la puerta Nº3. Pero los mismos sanmarquinos detuvieron el conflicto y decidieron manifestarse en paz, pero completamente indignados. Y honestamente, de ser ésta su alma máter, ¿no lo estarían también?
Cierto, hubo un acuerdo para proceder a reducir el espacio del campus en pro de la ampliación de las avenidas Venezuela y Universitaria. Pero se accedió a detener las obras que afectaran a San Marcos hasta terminar las conversaciones de una reformulación pendiente. Y durante la madrugada del domingo pasado destruyeron el cerco perimétrico llegando incuso hasta la huaca que también se vio afectada (¿Aló, INC?)
Nuestras propias autoridades obviaron la opinión de los estudiantes hasta ya avanzada más de la mitad de la obra… ahora ignoraron completamente el acuerdo bipolar entre San Marcos y la Universidad. En serio, ¿qué les costaba avisar siquiera? Sí, no los habriamos dejado, pero no es justificación. Muchos medios de comunicación nos muestran su gran espalda… Y cada vez me pregunto con más vehemencia… Cuando los estudiantes protestamos, ¿alguien nos escucha?
Que quede claro, por favor… Apoyar esta causa NO es ningún movimiento de izquierda revolucionaria ni anti-aprista ni nada por el estilo. Por supuesto, los grupos rojos siempre están ahí para meter sus arengas radicalistas de siempre y ganarse unas cuantas puntas más. Allá quienes deciden escucharlos. Yo, desde mi punto de vista, manifiesto que estoy cansado de la manera prepotente con la cual las autoridades, tanto sanmarquinas como municipales e incluso inter-facultades (hola, centro de estudiantes de filosofía), llevan las cosas adelante. Y de ahí se quejan cuando las masas se enojan.
Hoy una pequeña movilización se dirigió al rectorado a exigir que nuestras lindas autoridades se pongan las pilas y el jueves supuestamente habrá otra pero exterior. Perdemos clase, muros, respeto… Completamente innecesario desde un inicio. No todo se puede arreglar sobre la marcha y menos cuando nadie está dispuesto a escuchar.



Escrito por Gustavo Kanashiro
Escrito por Gustavo Kanashiro 
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