¿Alguien nos escucha?

Julio 1, 2008

Cuando separé la mirada de mi cuaderno ya para bajar de la combi pasado el bypass en construcción, me di cuenta de un detalle bastante obvio: San Marcos ya no tenía cerco perimétrico. Los muros eran en ese momento escombros y tan sólo se mantenían en pie las columnas que sostenían las puertas. Y uno simplemente se pregunta ante tal imagen: ¿Qué fue?

Y ya desde la entrada comencé a ver las pancartas que invocaban a movilizaciones en protesta por la destrucción de las paredes de la ciudad universitaria. Los estudiantes marcharon, mientras unos infiltrados encapuchados y cubiertos trataban de armar pleitos con la policía por la puerta Nº3. Pero los mismos sanmarquinos detuvieron el conflicto y decidieron manifestarse en paz, pero completamente indignados. Y honestamente, de ser ésta su alma máter, ¿no lo estarían también?

Cierto, hubo un acuerdo para proceder a reducir el espacio del campus en pro de la ampliación de las avenidas Venezuela y Universitaria. Pero se accedió a detener las obras que afectaran a San Marcos hasta terminar las conversaciones de una reformulación pendiente. Y durante la madrugada del domingo pasado destruyeron el cerco perimétrico llegando incuso hasta la huaca que también se vio afectada (¿Aló, INC?)

Nuestras propias autoridades obviaron la opinión de los estudiantes hasta ya avanzada más de la mitad de la obra… ahora ignoraron completamente el acuerdo bipolar entre San Marcos y la Universidad. En serio, ¿qué les costaba avisar siquiera? Sí, no los habriamos dejado, pero no es justificación. Muchos medios de comunicación nos muestran su gran espalda… Y cada vez me pregunto con más vehemencia… Cuando los estudiantes protestamos, ¿alguien nos escucha?

Que quede claro, por favor… Apoyar esta causa NO es ningún movimiento de izquierda revolucionaria ni anti-aprista ni nada por el estilo. Por supuesto, los grupos rojos siempre están ahí para meter sus arengas radicalistas de siempre y ganarse unas cuantas puntas más. Allá quienes deciden escucharlos. Yo, desde mi punto de vista, manifiesto que estoy cansado de la manera prepotente con la cual las autoridades, tanto sanmarquinas como municipales e incluso inter-facultades (hola, centro de estudiantes de filosofía), llevan las cosas adelante. Y de ahí se quejan cuando las masas se enojan.

Hoy una pequeña movilización se dirigió al rectorado a exigir que nuestras lindas autoridades se pongan las pilas y el jueves supuestamente habrá otra pero exterior. Perdemos clase, muros, respeto… Completamente innecesario desde un inicio. No todo se puede arreglar sobre la marcha y menos cuando nadie está dispuesto a escuchar.


Y por dónde vuelvo a comenzar

Junio 25, 2008

Hoy se acercó Carlos después de una clase de fotografía más. Sí, de esas en las cuales muchos nos vemos obligados a estar por afán de no perder puntos en el promedio del ciclo. Con el sonido de una salsa saliendo de la tele a todo volumen (nótese, en mono), almorzábamos un buen chifa de S/.2,50 en la cafetería de la facultad. Luego de los rajes respectivos y de comentar los proyectos que tenemos pendientes, angustiado me preguntó: “Oye tío, ¿por qué ya no publicas en tu blog?”. Fue entonces que puse mi vista en el plato a medio comer y, luego de jugar durante unos segundos con un pedazo de pollo inmerso en el arroz, le dije con indiferencia.

“Escribía sobre política. En serio. Ya llevaba masomenos un año atento a lo que pasaba en el país. Pero de pronto me di cuenta que me estaba jodiendo, cayendo dentro de una monotonía, y me sentí parte también del circo que es la política -Carlos asintió mientras masticaba su chifa-. Simplemente me cansé de ella. Y, puta mare, se me vino un bloqueo creativo”.

Lo confieso, Carlos, no te dije toda la verdad. La universidad también me mantuvo estresado. Acá en mi casa sentí que por primera vez me entereaba de lo que de chiquito no me decían para no preocuparme. Perdí varios familiares. Entrar a la casa de mi abuela me provoca un estremecimiento, lo que me hace ir a rezarle a sus cenizas… Y sí, quise jugar al periodista político y al sociólogo sin saber a lo que me metía, y me dolió ver que estaba fallando conmigo mismo. El periodismo es hermoso, los patanes somos los que estamos antes, durante y después de los medios. Ahora que lo pienso bien, no fue un bloqueo creativo (aunque mantengo el “puta mare” de la oración). Fue perder el sentido de las cosas que hacía.

Mañana seguro Carlos me va a decir: “Al fin, carajo”. Y yo dentro de mi cabeza pensaré en qué es lo que me trajo de nuevo ante la pantalla del WordPress. Por supuesto, me ayudaron gente como Carlos, los escasos comentarios de la gente que me lee, el contador de visitas que aumenta levemente, las amenazas verbales de Renato y el miedo a que Alexis me chupe los pies. Pero estoy acá para, debajo de la pluma, seguir buscando el propósito de lo que hago. Buscaba una meta donde no había. Nada tiene un destino hecho. Mi vida la haré con lo que vaya escribiendo y pensando al andar.

Ya me imagino a Carlos mañana. mientras me mete un manazo en la espalda. “Mariconadas escribes oe. Parece que lo hubieras sacado de un catecismo tu post”. Por qué será…


La última hora

Abril 8, 2008

Porque simplemente yo también pertenezco a ese gigantesco grupo de gente que le encanta vivir la adrenalina de la presión, consecuencia de la dejadez ocasionada por una decisión, simple al inicio, tonta al final: dejar todo para última hora.

Por más que mis papás trataron de inculcarme (y lo siguen intentando) la costumbre de hacer las cosas a tiempo y no dejar para después todo, recuerdo haber dejado las tareas más pesadas siempre para los domingos en la madugada. Mis informes de laboratorio que debían tener una extensión mínima de 8 páginas con dibujos, o los comentarios de cuentos, incluso el estudiar para los exámenes. ¿Quién no ha esperado hasta el último día antes del examen de matemática para ponerse a practicar fuera de lo que sean tareas?

Ingresar a la universidad simplemente me enseñó a punta de cachetadas que no existe la última hora cuando todos los días hay algo que presentar o algo que hacer. Ya no podía hacer la payasada de copiar y pegar, o de inventar y meter floro en las tareas. Las copias de cincuenta páginas no se leen solas, los trabajos monográficos son revisados de pies a cabeza con fuentes incluidas y en un solo día no puedo siquiera aspirar a quemarme las pestañas estudiando todo el curso. Es que hay cosas que NO pueden dejarse para el último momento.

Pero hay un punto positivo en todo esto: no estoy solo. Medio mundo también sigue mis pasos (y yo sigo los suyos al mismo tiempo… lindo círculo) y espera a tener algo importante cerca para recién tomar las cosas en serio. Algunos ejemplos que no les deben ser extraños:

  • Pisco, Ica, Huancavelica y demás lugares tuvieron que venirse al piso para que recién tomemos conciencia de la precariedad de nuestras construcciones y de la poca seguridad en que todos vivimos a pesar de ubicarnos en una zona altamente sísmica.
  • En toda Lima se planea iniciar prácticamente de manera paralela más de 20 proyectos de reparación y reconstrucción de pistas y calles. Pronto estaremos saliendo de un desvío para entrar en otro. En lo personal, la Avenida Venezuela se está volviendo mi pesadilla de todos los días.
  • El MIMDES recoge niños de la calle buscando no se qué, salvar a los niños del trabajo explotador en condiciones peligrosas, limpiar las calles de la mala imagen que sienten los mendigos, niños en harapos y gente que se gana la vida como puede ahora que estamos con los del APEC, o ambas cosas. Quizá sea ninguna.
  • Años llenos de otoronguismo y mal desempeño del poder legislativo para recién comenzar a buscar disciplinar a los congresistas y obligarlos a cumplir su función, aquella por la cual han sido elegidos y por la cual reciben un dineral: asistir al Congreso y trabajar en la promulgación y modificación de leyes.

Y la lista puede seguir. Yo estoy trabajando en aras de desaparecer mi impuntualidad (sobretodo con este blog con el que me muestro a veces tan ingrato). No sé si algún día lo lograré, espero que sí. Pero díganme, ¿cuántas veces la última hora se nos ha mostrado como nuestra enemiga? Y nos cuesta tanto dejarla…


Derecho a tener un planeta seguro

Marzo 29, 2008

maldivas.jpgHace poco, debido a los cambios climáticos y al calentamiento global, se detectó cómo un gran pedazo de hielo en la Antártica está en peligro de desprenderse. Ésta se está desintegrando gradualmente ahora, cuando científicos predijeron que esto sucedería todavía por el 2020. El gran efecto que fenómenos como éste, una seña más del vertiginoso cambio que sufre nuestro planeta, pueden traer es el aumento del nivel del mar.

Ahora, las Islas Maldivas, un archipiélago ubicado al suroeste de la India, presentaron ante la ONU una resolución que declara oficialmente a los cambios climáticos como un fenómeno que puede afectar la calidad de vida de las personas, ya que el aumento del nivel del mar amenaza con desaparecer las islas. Así, por primera vez, se reconoce a las vertiginosas variaciones de nuestro clima como un obstáculo hacia la vida misma.

¿Fue necesario esperar hasta ahora para declarar a nuestro entorno natural como un factor vital capaz de afectar directamente a la vida? El calentamiento global no es secreto para nadie, el protocolo de Kioto no parece cambiar las cosas con su pasividad y es posible que estos cambios en la actualidad ya no sean reversibles, simplemente frenables.

Ignoramos que tanto influye la mano humana en estos fenómenos; sin embargo, reducir emanaciones de gases tóxicos industriales, alcanzar avances en la búsqueda y expansión de vías alternativas de combustible, disminuir la contaminación, encontrar maneras de convivir con los cambios que ya se están dando… éstos resultan ser algunos de los caminos que la humanidad puede tomar para evitar llegar a un punto irremediable, aquel en el cual el clima simplemente se salga de nuestro control y nos perjudique a todos. Más vale prevenir que lamentar.


Sueños ideales, ¿realidad frustrante?

Marzo 28, 2008

Recientemente ha causado una gran controversia el criticado spot publicitario de una universidad donde se elogian algunos sueños privilegiados por sobre otros no tan “atractivos”, como el poner curitas, construir closets, reparar radios y filmar bautizos. Condensando un poco, pongo primero la opinión de quienes critican una u otra faceta del comercial. Así tenemos algunos puntos de la carta de queja presentada vía Choledad Privada (nota completa en su blog)

“(…) Su publicidad no apela a la plana docente ni al prestigio de sus carreras, sino a la infraestructura, al campus mismo, al conjunto inanimado de ladrillos, cemento y fierro que constituye su armazón, pero que de ninguna manera sería capaz de hablar, aconsejar y, menos, tener la capacidad de Leon-O de ver más allá de lo evidente. Dicen que los edificios no hablan, ni las aulas ni los parques, pero sé que puedes escucharme.

(…)¿”No te ves filmando bautizos, no te ves pegando curitas, no te ves construyendo un closet“? Así como para ser un chef preparado se necesita conocer los avatares del día a día entre sartenes sucias, cebollas por picar y peladores de papa, la Universidad pretende obviar este hecho e invita al estudiante a basurear al equipo operativo y ejecutor de las filmaciones de una empresa audiovisual, u olvidar que todo buen diseñador industrial necesitará saber cómo armar un closet antes de pretender hacer una serie de 500 mil unidades de exportación. La arrogancia inaudita de la universidad que habla es sorprendente, nos hiere y nos asusta.”

El tono denigrante hacia estas profesiones consideradas mediocres o secundarias bien puede terminar sonando como un insulto hacia aquellas personas que ofrecen estos servicios, teniendo estudios profesionales o no, sea donde fuere. Por supuesto, imagino a los comunicadores egresados de esta universidad, ante la necesidad de filmar el matrimonio de un conocido, pensando que la labor es demasiado sencilla o irrelevante para él y su bagaje cultural. Y se buscan a otra persona.

Y desde otro punto de vista, tenemos a Gustavo Faverón en Puente Aéreo, criticando a las críticas en su post al respecto:

Para sentirse herido por ese comercial, además de una enorme carencia de miras, hay que ser un poquito hipócrita. Es absolutamente cierto que nadie va a la universidad soñando con un título de periodista para hacer periódicos murales, o de ingeniero para pintar paredes, o de psicólogo para leerle el tarot a los vecinos. También es cierto que los sueños de toda persona son siempre, de alguna manera u otra, más grandes que su realidad. Si alguien piensa que el barrendero de su cuadra soñó toda su vida con ser barrendero, pues es muy probable que se equivoque; si alguien piensa que el barrendero se ofenderá de saber que uno cree que su trabajo no es el mejor, pues está menospreciando la inteligencia de ese barrendero de manera vergonzosa.

Y es que también tiene razón. Los sueños son eso, sueños, casi siempre alejados completamente de la realidad, nuestra realidad. Todos nos encontramos donde estamos porque seguimos un sueño o buscamos cumplir con una meta. El si las hemos alcanzado o no es otro punto completamente distinto. A veces, en los sueños nos damos el lujo de denigrar otras labores, otras realidades, muchas veces por una ignorancia prejuiciosa a veces disfrazada de esperanza o aspiraciones de superación.

Me veo en la capacidad de agregar mi granito de arena en lo que respecta a la parte del spot que alude a los comunicadores. Es que en parte me siento identificado y a la vez satirizado en este comercial.

Identificado porque salí del colegio con miras a estudiar comunicaciones pensando que terminaría ejerciendo periodismo. Sucede que antes de comenzar mis estudios universitarios, en mi cabeza cachimba las comunicaciones, como oficio, se limitaban al periodismo. Un lugar común lo vemos en el sueño idealizado del spot, donde una chica, quien supuestamente ha alcanzado su meta, presenta una noticia desde la Casa Blanca (que viva el Perú).

Por otra parte, satirizado porque, una vez dentro de la carrera y hasta la actualidad, voy descubriendo la gran magnitud de la labor del comunicador, incluso fuera del periodismo. Y cada vez más me alejo del sueño colegial para acercarme a la que siento será mi vocación. Por último, he aquí mi granito de arena: no soñar con una profesión, con una remuneración, con una imagen, sino con lo que uno de verdad quiere ser y hacer. Los spots publicitarios están ahí para vender. Si la infraestructura parlante te llamó o no la atención, será pues. Pero que no nos laven el cerebro. No hay perfección alcanzable ni oficio perfecto. Siempre hay más, y muchas veces ese “más” se encuentra donde menos te lo esperas. Quizá ahí, detrás de una cámara durante un bautizo.