Cito algunas partes de este artículo, que encontré hilarante. Lo recomiendo para todos ustedes, pecadores modernos y globalizados. Es que el deseo y la traición ya no están de moda en nuestra Iglesia, tan preocupada y acertada a veces, tan conservadora casi siempre.
Según el órgano oficial del Vaticano, “L’Osservatore Romano”, Monseñor Girotti concluyó que la vieja lista de pecados elaborada por el Papa Gregorio Magno en el siglo VI y popularizada por Dante en La Divina Comedia, no bastaba para describir los tiempos modernos.
A partir de ahora tenemos pecados capitales en los tiempos de la globalización.
“Uno no ofende a Dios solo al robar, blasfemar, o desear la mujer del prójimo, sino también cuando uno daña el medio ambiente, participa en experimentos científicos dudosos y manipulación genética, acumula excesivas riquezas, consume o trafica drogas, y ocasiona pobreza, injusticia y desigualdad social”, dijo Monseñor Girotti.
(…) En fin, la doctrina eclesiástica está hecha de vaivenes y puntos oscuros, como el sexo de los ángeles.
Ni siquiera el infierno es un lugar seguro.
En 1999 el entonces papa Juan Pablo segundo había aclarado que no era un lugar sino una situación: el alejamiento de Dios.
El año pasado, el actual papa Benedicto XVI dijo que el infierno existe.
Y, por lo que se ve, en estos tiempos de la globalización estará tan lleno que pronto tendrán que construirle una sucursal para albergar a sus nuevos reclusos.
La nota completa léanla de Marcelo Justo, en BBC Mundo.
Publicado por Gustavo Kanashiro
