Paseo en bicicleta

Septiembre 7, 2008

Motivado por una caricatura que salió el día de hoy, domingo 7 de setiembre en el diario Correo, por un conversatorio sobre la CVR en el que voy a participar el día de mañana con compañeros de mi base de Comunicación Social en la UNMSM y mi presente lectura, Hatun Willakuy, decido dedicar algunas líneas y resucitar mi blog con un tema (en realidad varios) que, a mi parecer, se halla en el centro de la problemática de un país todavía muy lejos de alcanzar una identidad nacional sólida: el pasado, y su corolario, el olvido.

Al viajar en bicicleta por las calles limeñas, siente una mayor cercanía con todas las peculiariedades que abundan en sus pistas y veredas que al viajar en un colectivo. A pesar de no haber tenido nunca la oportunidad de viajar en un auto privado, siento que mi transporte no motorizado me agudiza los sentidos. Y es en horas de la mañana cuando ya se me ha hecho costumbre encontrar a vagabundos echados en mitad de la acera por la avenida Tingo María, al lado de oscuros charcos de agua, remembranzas de las lloviznas que debieron sufrir de una manera que nosotros, quienes dormimos bajo un techo, no podríamos ni imaginar. Y, mientras mi cabeza voltea constantemente para evitar a los salvajes choferes y las inmisericordes combis, mientras esquivo los baches y mido mi respiración agitada, llego a sentir, aunque sea fugazmente, que algo está completamente fuera de lugar. No son ellos, tampoco soy yo, sino es el olvido y la indiferencia. Es que debe ser terrible ser completamente olvidado, hundirse en la impotencia, desaparecer entre las sombras… Ser invisible para los demás.

De niño solía pensar que quienes se quejaban durante décadas por cualquier cosa ya alcanzaban el nivel de “tercos” o “llorones”. Imaginaba que en situaciones parecidas, me diría a mí mismo que “lo pasado, pasado” y a seguir adelante. Tardíamente adquirí el necesitado respeto por el pasado de todo, pues nadie es otra cosa sino lo que ha sido construido en tiempos anteriores. En asimilar adecuadamente nuestro pasado de manera justa, digna, con una sonrisa y sin arrepentimientos es donde descansa la verdadera fuerza para continuar.

Que vayan quienes dicen que los años de la violencia en el Perú “ya fueron”, que ya los superamos, que hay que seguir adelante, a pregonar su cantaleta a todas las mujeres que perdieron a su familia, su dignidad, su dinero y sus propiedades a causa de esos “distantes” conflictos. Que ellos mismos reflexionen y se den cuenta que hay heridas que no cierran con el olvido ni con el paso del tiempo, que imaginen a sus consaguíneos en situaciones similares para ver si en pasar la página sin mirar atrás se halla la solución. Ninguno de nosotros podría siquiera acercarse a la realidad.

El pasado, lleno de triunfos o anegado de sangre, es lo más personal que el ser humano tiene y es, definitivamente, mucho más que una suma de dinero, que un número en un estudio o parte de un discurso populista. Un país que no estudia y respeta su historia, que no es conciente de la misma y que tan solo pretende mirar hacia adelante en búsqueda de tiempos mejores nunca hallará la manera de conciliar a su población, especialmente una tan diversa, poseedora de tan exquisito abanico de historias como lo es el Perú.

Un paseo en bicicleta por todo el Perú, sin vendas en los ojos y con los oídos bien abiertos para escuchar a algunos pobladores y simpatizar con ellos. Con la basta del pantalón sucia, la suela desgastada y el sudor en los polos, sin la estúpida idea que el status coloca a ciertas personas con poder por encima de otras y la convicción de que es posible charlar al mismo nivel con un limeño, un ayacuchano, un quechua-hablante o un selvático… Quizá eso bastaría para poder comenzar a sentirnos parte de un país que no se avergüenza de su pasado, de su diversidad y que no ve en la conciliación un signo de debilidad; conjunto de cualidades que toda persona con poder en el Perú debería poseer. Lástima que sea imposible.


La "nueva" política exterior chilena

Marzo 11, 2008

En la actualidad no existe la menor rencilla bélica con ninguno de nuestros vecinos y eso lo aplaudo. No lo reconozco como algo extraordinario, pues ése debería ser el orden adecuado de las cosas.

Con respecto al problema limítrofe marítimo con Chile, el denunciarlo ante la Corte de La Haya y tratarlo jurídicamente con el consentimiento de ambas partes me parece lo más adecuado. No estamos en época de peleas internacionales de grandes magnitudes, como lo hemos podido apreciar en todo el conflicto que hubo en el norte entre Colombia y Ecuador (y de alguna manera Venezuela) donde valieron más las palabras que las armas.

Sin embargo, no dejo de encontrar algo irónicas las palabras de algunos representantes chilenos acerca de su política exterior actual con respecto a su apoyo con Ecuador. Sí, es cierto, ahora están manejando bien las cosas. Puedo aclarar que no ha sido siempre así, ah. No se hagan pasar por santos.

En conversación con BBC Mundo, Claudio Fuentes, director en Chile de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) señaló que el apoyo inmediato que el gobierno de Bachelet dio a Ecuador “responde a lo que ha sido la tradicional política exterior chilena de defender la soberanía como principio fundamental de las relaciones internacionales”.

Con él coincide Walter Sánchez, doctor en ciencias políticas del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.

“Se mantuvo coherencia con la tradición de no aceptar la violación de un territorio por otro Estado”.

Y afirmó: “el identificar la posición de respaldo a Ecuador con el eje que está apoyando a ese país (a nivel latinoamericano) no es correcto. La posición de Chile es clara y este apoyo no significa una alianza ofensiva contra terceros”. (Nota completa en BBC Mundo)

El respeto no ha sido una tradición chilena de siempre. Ellos también tuvieron su época “incoherente” con la costumbre de no aceptar la violación de otro Estado. Cuidado con las cosas que dicen. Pareciera que no estudian historia o que quieren tapar su pasado agresivo con bonitas palabras. Nadie nos quita lo bailado, pero sí nos han podido quitar nuestro territorio.

Y con respecto al apoyo ecuatoriano que está recibiendo Chile frente al diferendo en La Haya, pues no puedo poner trabas. Es libre de alentar a quien quiera y esto no puede interferir en nada. El problema esta vez no es regional, sino bilateral. Y tengo plena confianza en que las cosas quedarán aclaradas entre Perú y Chile por la vía pacífica. Pero ese triángulo de mar, confío, terminará siendo peruano, pesque quien pesque ahí.


América fatal: ¿Y ahora?

Marzo 6, 2008

Dice Rafael Correa que espera una condena por parte de la OEA hacia el gobierno colombiano por inmiscuirse en su territorio para atacar a un grupo de guerrilleros. No le basta con que Colombia haya pedido disculpas y asegurado que no repetirá tales actos en lo sucesivo, ni que la OEA haya reconocido que ignoraron el principio de soberanía de su país. Yo no entiendo qué clase de condena espera que sea impuesta.

Venezuela, es decir, Hugo Chávez, amenaza con nacionalizar las empresas colombianas en su territorio y ya ha terminado de movilizar todas sus tropas a la frontera con su vecino en el oeste. Si bien yo sigo sin encontrar alguna razón sensata para actuar de tal manera y comprarse un conflicto que desde un inicio debió ser bipolar (ajena a la lucha anti-imperialista que tanto lo caracteriza), Carlos Chirinos, corresponsal de la BBC, hace un análisis y expone su punto de vista (nota completa en BBC Mundo):

Pero, cuando Venezuela dice temer una operación similar a la sufrida por Ecuador, eso para muchos analistas equivale a la confesión de que los campos de refresco de la guerrilla en territorio venezolano que tantas veces se han denunciado desde Bogotá existen.

Cuando se conversa con la gente del lado venezolano de la frontera reconocen que los guerrilleros y los paramilitares colombianos son ya parte del paisaje cotidiano.

También podría aducirse en Caracas que “el Imperio” espera cualquier excusa para atacar a Venezuela y que una manera de hacerlo sería a través de Colombia, su principal aliado en la región.

Y por su parte, Colombia, encabezada por su presidente Álvaro Uribe, está dispuesto a presentar una demanda contra el gobierno venezolano ante la CPI por apoyar a las FARC.

Mientras tanto, en Bruselas, el vicepresidente de Colombia, Francisco Santos Calderón, propuso ante el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, que “se actúe frontalmente para acabar con la ayuda que Venezuela le presta a la guerrilla”.

“El compromiso del gobierno de Hugo Chávez con las FARC, evidente, claro y por primera vez probado, debe convertirse en tema de discusión pública internacional”, declaró Santos tras reunirse con Solana. (Nota completa en Perú21)

Ahora se espera la visita que realizará un grupo conformado por la OEA a la zona en debate ubicada en la frontera de Ecuador con Colombia y la reunión de cancilleres que se llevará a cabo el 17 del presente mes. Mientras, me seguiré divirtiendo con las portadas belicistas de los diarios (como la que encabeza este post gracias al diario Correo) hasta que se llegue a un acuerdo final en la OEA.


Crisis entre Colombia y Ecuador (alias: Chávez vs Bush)

Marzo 4, 2008

Primero fue un ataque a un grupo terrorista en Ecuador por parte del ejército colombiano, y debido a no tratar las cosas horizontalmente sino verticalmente (no se trató el problema directamente desde el inicio), todo se ha elevado hasta alcanzar el status de un conflicto casi bélico. Y, sinceramente, tengo la clara imagen de dos marionetas (Correa y Uribe) siendo controladas y defendidas por sus dueños (Chávez y Bush). Nótese, no digo que lo sean, pero es la impresión que me llevo al ver cómo las declaraciones por parte de todos estos rivales políticos.

En un post anterior, planteé la pregunta ¿por qué se mete Chávez? Ahora replanteo la misma con otro nombre. ¿Qué se mete Bush? Ha declarado que defenderá a su aliado democrático colombiano, así como vemos a Chávez movilizando tropas a la frontera con su vecino. El conflicto debió tratarse con completa neutralidad, puesto que es algo que los gobiernos ecuatoriano y colombiano deben solucionar explicando sus respectivas razones. Sin embargo, vemos que medio mundo ha saltado. Es que adivino que todos le tememos a esa imagen conflictiva que se ha creado el presidente venezolano, capaz de meterse donde no le importa y de hablar cuando no debe. Ahora ha demostrado que es capaz de armarse sin razones.

Aquí se deben aclarar varios puntos esenciales antes de llevar el problema a mayores. ¿Por qué las fuerzas de Colombia decidieron atacar a ese destacamento de las FARC ubicada en Ecuador sin comunicarse con su homólogo Correa? ¿Por qué el Presidente ecuatoriano se quedó con los brazos cruzados al tener parte de un grupo terrorista alojado en su país? Todo eso antes de apuntar alianzas entre gobiernos y guerrilleros, presentar documentos vinculantes y crear más obstáculos para una solución pacífica. Aquí, los países americanos debemos mantenernos unidos y no tomar partidos.

Edit: Durante la sesión extraordinaria en la OEA, casi todos los países integrantes han caído en la común conclusión de exigirle explicaciones al gobierno de Colombia sobre su manera de proceder el 1ro de marzo. Es el primer paso. Luego le tocará a Ecuador aclarar por qué deja que exista infiltración por parte de las FARC en su país.
Y por cierto, la guerrilla colombiana han anunciado sucesor de Reyes y afirmado que el bombardeo ha alejado la posibilidad de llegar a un acuerdo humanitario. Claro, ellos pueden hablar de sensatez y respeto a la vida mientras retienen cientos de rehenes. Por favor.


Chávez, Uribe y Correa

Marzo 3, 2008

No planeo dar una cronología completa de todo lo que va sucediendo al norte de nuestro país. La pueden ubicar aquí de parte de fuentes confiables, con vínculos para que se enteren de absolutamente todo lo que va ocurriendo.

Aquí simplemente me limito a preguntarme cómo en tres días América Latina está de cabeza. Consideré que ya lo estaba con todo el lío entre Uribe y Chávez con respecto a la liberación de rehenes y el obvio apoyo que brinda el presidente venezolano a las revoluciones, la lucha armada y el terrorismo de las FARC. Hasta ese punto, cuando abundaban frases como “búsqueda de un acuerdo humanitario”, “mediación de líderes extranjeros”, “liberación de rehenes”, veía todo el problema en un punto inerte, inmóvil. Y repentinamente, todo se ha disparado.

¿Por qué surgen problemas con el gobierno colombiano por atacar a un grupo de terroristas que amenazan constantemente a su país, que retienen rehenes en las peores condiciones, que desetabilizan la democracia? Desde el otro punto de vista, ¿qué llevó al gobierno colombiano hasta el punto de tener que infringir la soberanía de Ecuador en su territorio para atacar a una agrupación de miembros de las FARC? Finalmente, ¿qué se mete Chávez y sus tanques?

Lo que lamento es que se necesite que los problemas armen todo este revuelo para poder buscar una solución entre los distintos países latinoamericanos. De lo que carecemos es de un plan conjunto para luchar contra el terrorismo y las amenazas contra la seguridad de alguna nación vecina. Y en lugar de unión, los tanques se arman y los peyorativos vuelan. Pero ahora, las soluciones que veía lejanas se están volviendo inalcanzables, tanto para los gobiernos de Venezuela, Colombia, Ecuador; para las FARC; para sus rehenes (no los olvidemos) y para toda América Latina.