Semanas enteras bajo tierra. Y exactamente igual que el hombre de las cavernas de Platón, la luz del sol me atemoriza, me enceguece, me arde. Tanto tiempo inmerso en el descanso, el trabajo, eventos, viajes y fotografía me mantuvieron al margen de mi adorada prosa hasta ahora.
Pero regreso, otra vez, siempre de nuevo, tras un largo estado de letardo mental y con miedo del semestre que se viene por delante. Pero cada quien toma las riendas de su vida y decide hacia dónde dirigirla y qué tan rápido desea viajar. Pues siento que ahora estaré yendo más rápido de lo que alguna vez habría podido imaginar.
Tantas cosas que contar, tanta tinta que usar, tantas palabras que aguardan, escondidas, bajo tierra todavía. Y decidido en ir a la cacería de oídos dispuestos a apoyarme a desenterrar esta pluma de punta seca.

Septiembre 1, 2008 a las 11:11 pm |
Que decirte hombre…
Creo que para que todos los que te leen es un gusto que retomes tu vicio… y para los que no te leemos tanto (honestidad ante todo), a ver si también retomas otras actividades que también tienes enterrada hace bastante tiempo individuo.
Saludos