Hace poco, debido a los cambios climáticos y al calentamiento global, se detectó cómo un gran pedazo de hielo en la Antártica está en peligro de desprenderse. Ésta se está desintegrando gradualmente ahora, cuando científicos predijeron que esto sucedería todavía por el 2020. El gran efecto que fenómenos como éste, una seña más del vertiginoso cambio que sufre nuestro planeta, pueden traer es el aumento del nivel del mar.
Ahora, las Islas Maldivas, un archipiélago ubicado al suroeste de la India, presentaron ante la ONU una resolución que declara oficialmente a los cambios climáticos como un fenómeno que puede afectar la calidad de vida de las personas, ya que el aumento del nivel del mar amenaza con desaparecer las islas. Así, por primera vez, se reconoce a las vertiginosas variaciones de nuestro clima como un obstáculo hacia la vida misma.
¿Fue necesario esperar hasta ahora para declarar a nuestro entorno natural como un factor vital capaz de afectar directamente a la vida? El calentamiento global no es secreto para nadie, el protocolo de Kioto no parece cambiar las cosas con su pasividad y es posible que estos cambios en la actualidad ya no sean reversibles, simplemente frenables.
Ignoramos que tanto influye la mano humana en estos fenómenos; sin embargo, reducir emanaciones de gases tóxicos industriales, alcanzar avances en la búsqueda y expansión de vías alternativas de combustible, disminuir la contaminación, encontrar maneras de convivir con los cambios que ya se están dando… éstos resultan ser algunos de los caminos que la humanidad puede tomar para evitar llegar a un punto irremediable, aquel en el cual el clima simplemente se salga de nuestro control y nos perjudique a todos. Más vale prevenir que lamentar.
Escrito por Gustavo Kanashiro 