Hace poco, en base a un post que terminó resultando muy polémico, surgió un tema interesante: la labor periodística… y bueno, todo lo que implica trabajar como un vínculo entre la realidad y el público objetivo.
El momento en que escogí estudiar como carrera periodismo cursaba mi último año de colegio. Poseía una visión bastante limitada de todo lo que esa profesión o ejercicio implica. Pensaba que ser periodista implicaba informarse, trasmitir noticias, mantener al público al tanto de todo lo que sucede a su alrededor… Como si fuera posible comunicar “todos” los hechos, “toda” la realidad.
Dejaba de lado los filtros mediáticos, la selección de la información, la objetividad, la generación de opinión pública, los mismos medios en sí con todas sus inclinaciones éticas, morales, políticas… Todas aquellas características que pueden volver al periodismo la labor más noble o también la más corrupta.
Pensaba en un periodismo utópico, aquel que logra ejercer uno de manera ideal. Informar objetivamente, manejar un vocabulario adecuado, poseer un bagaje de conocimientos lo suficientemente amplio para no perder la veracidad de la noticia, desempeñarse libre de ataduras ideológicas o políticas…
Aquí quiero citar al blog de Gustavo Faverón, quien encuentra una disfuncionalidad en la labor periodística…
Durante esos años hice la pregunta muchas veces: ¿qué cosa te han enseñado en la universidad durante todos esos años? Las respuestas no solían tener mucha variedad: las que no se referían a tres o cuatro lugares comunes que cualquiera con cierta educación o algo de sentido común puede discernir, se referían a un aspecto en particular, subrayando una palabra específica: la deontología periodística.Es decir: la teoría del deber, la ética profesional, las delimitaciones jurídicas y morales del ejercicio periodístico, etc. En otras palabras: si le quitan sus sueños de gloria, su más bien módico cariño por la escritura, sus trucos de la vida callejera que casi nunca funcionan, un estudiante recién salido de una facultad de periodismo es una suerte de experto en el tema de la ética profesional y la violación de sus tácitos códigos de ejercicio.
Eso nos deja con una situación llamativa: los periodistas, que viven de denunciar las infracciones contra códigos que suelen desconocer, están (idealmente) preparados a nivel profesional para denunciar las violaciones de un sólo codigo (fantasma): el de la ética periodística. Es decir, si alguien debería temer la voz, la presencia y la autoridad de un periodista, es otro periodista.
Efectivamente, a menos que los periodistas se informen “más allá de la noticia”, terminarán cayendo en uno de los errores al que están más expuestos, y al peor que pueden cometer: desinformar. ¿Es eso utópico?

Marzo 15, 2008 a las 4:03 am |
Sabía que no podrías no hablar sobre el post de Faverón. Yo también me quedé sorprendido al leerlo. Y tengo cosas que contar al respecto. Como sabrás yo también elegí periodismo como carrera al salir del colegio. Los Estudios Generales Letras de la PUCP me hicieron cambiar de opinión. Más porque quería algo más activo que por las razones que da Faverón pero que también tuvieron que ver. No pocos profesores cambiaron su rostro al saber que iba a periodismo. Dos me invitaron abiertamente a cambiarme de carrera: uno a Historia y otro a Ciencia Política. Con firme convicción elegí Derecho, pues me parecía la que me daba mayor libertad de elección de oficio y capacidad para elegir los temas que me interesen. Abandoné la carrera de periodismo pero no la intención de ser periodista. Son cosas distintas.
También tuve la oportunidad de conversar sobre este post con Carlos Sotomayor quien, como tú sabes, es egresado de Ciencias de la Comunicación, me dijo que lo que decía Faverón era cierto. La educación que se les da a los comunicadores es, en su opinión, mediocre. No podría afirmarlo ni negarlo pero sí me atrevo a afirmar que creo que a menos que el periodista busque leer por su cuenta, tiene las cosas difíciles. También me atrevo a decir que probablemente una segunda carrera ofrece un bagaje adicional que siempre es bienvenido. Por ejemplo, un historiador que pueda sepa qué es RSS puede escribir un artículo sobre la crisis colombo-ecuatoriana pensando en la perspectiva histórica; un abogado desde la perspectiva del Derecho Internacional; un politológo lo analizará como un enfrentamiento entre multilateralismo y unilateralismo o izquierda y derecha. Etcétera.
No te miento si te digo que creo que una carrera distinta al periodismo quizá ofrece un mejor enfoque hacia el periodismo. Obviamente, esto lo digo en general. Las excepciones están.
Marzo 15, 2008 a las 4:49 am |
Predecible, ¿no? Yo permanezco en mi querida carrera de comunicaciones, porque ahí donde tu encontraste quizás algunas falencias, yo encuentro campos donde desenvolverme. Quizá sea cierto que la educación en lo que respecta a comunicaciones, y más específicamente periodismo, posea muchas falencias, pero al final creo que éstas pueden ser compensadas. Sí, es cierto, muchas veces los estudios en periodismo no bastan… Pero ojo, yo ahora dudo continuar con esa rama, sino desviarme hacia otro aspecto, más organizacional. Pero sí, pienso llevar algún curso de derecho o sociología en el futuro…
Definitivamente no es posible informar si no se posee un bagaje cultural previo y suficiente para sustentar lo que se quiere comunicar. Se agradece el comentario.