En la actualidad no existe la menor rencilla bélica con ninguno de nuestros vecinos y eso lo aplaudo. No lo reconozco como algo extraordinario, pues ése debería ser el orden adecuado de las cosas.
Con respecto al problema limítrofe marítimo con Chile, el denunciarlo ante la Corte de La Haya y tratarlo jurídicamente con el consentimiento de ambas partes me parece lo más adecuado. No estamos en época de peleas internacionales de grandes magnitudes, como lo hemos podido apreciar en todo el conflicto que hubo en el norte entre Colombia y Ecuador (y de alguna manera Venezuela) donde valieron más las palabras que las armas.
Sin embargo, no dejo de encontrar algo irónicas las palabras de algunos representantes chilenos acerca de su política exterior actual con respecto a su apoyo con Ecuador. Sí, es cierto, ahora están manejando bien las cosas. Puedo aclarar que no ha sido siempre así, ah. No se hagan pasar por santos.
En conversación con BBC Mundo, Claudio Fuentes, director en Chile de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) señaló que el apoyo inmediato que el gobierno de Bachelet dio a Ecuador “responde a lo que ha sido la tradicional política exterior chilena de defender la soberanía como principio fundamental de las relaciones internacionales”.Con él coincide Walter Sánchez, doctor en ciencias políticas del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.
“Se mantuvo coherencia con la tradición de no aceptar la violación de un territorio por otro Estado”.
Y afirmó: “el identificar la posición de respaldo a Ecuador con el eje que está apoyando a ese país (a nivel latinoamericano) no es correcto. La posición de Chile es clara y este apoyo no significa una alianza ofensiva contra terceros”. (Nota completa en BBC Mundo)
El respeto no ha sido una tradición chilena de siempre. Ellos también tuvieron su época “incoherente” con la costumbre de no aceptar la violación de otro Estado. Cuidado con las cosas que dicen. Pareciera que no estudian historia o que quieren tapar su pasado agresivo con bonitas palabras. Nadie nos quita lo bailado, pero sí nos han podido quitar nuestro territorio.
Y con respecto al apoyo ecuatoriano que está recibiendo Chile frente al diferendo en La Haya, pues no puedo poner trabas. Es libre de alentar a quien quiera y esto no puede interferir en nada. El problema esta vez no es regional, sino bilateral. Y tengo plena confianza en que las cosas quedarán aclaradas entre Perú y Chile por la vía pacífica. Pero ese triángulo de mar, confío, terminará siendo peruano, pesque quien pesque ahí.
