Las dos mujeres más importantes de mi vida me han recriminado el haberlas saludado como si fuera un día normal y no haberles felicitado por su día. Y yo, cortésmente, les digo “Feliz día de la mujer”.
No, no voy a decir que no las saludé por voluntad propia. Acepto que me olvidé por completo. Y sí, comprendo que debe sentirse bien tener un día dedicados a ellas por ser lo que son: mujeres. UN día. También imagino que no se debe sentir bonito que no te saluden en tu día, como si se olvidaran tu cumpleaños.
Pero al final de cuentas, recordamos a la mujer este día, acaso para recordarnos que somos iguales todos, o precisamente las recordamos porque son diferentes a nosotros, los hombres, y por ende reciben un trato distinto… Caramba, si hablamos de igualdad de sexos. ¿Por qué existe esa fecha? ¿Por qué no hay un día del hombre? No, no voy a ponerme a indagar el motivo de la existencia de un día como éste, y las razones por las cuales no soy partidario del mismo. Cristian Manrique explica muchas de las mismas en su post por este día. Y en varias concordamos.
Y a mi mami le digo que todos los días la saludo igual porque todos los días la tengo presente cuando se enoja conmigo, cuando se ríe conmigo, cuando me pide mil favores y cuando novecientas noventa y nueve veces dejo sin cumplir lo que me pide por puro ocioso. Porque siempre recuerdo que nunca podré siquiera compensar todo lo que ha hecho por mí siempre y porque admiro su dedicación, porque ha sido la primera mujer que amé y amaré en mi vida. Y le pido disculpas por no recordárselo siempre.
A mi amor, a Fátima, le dedico esta entrada porque ella mejor que nadie sabe bien que no necesito que sea el día de la mujer, su cumpleaños, nuestro aniversario o el día internacional de la papa para tener una excusa y saludarla con todo el amor que puedo darle. Para demostrarle lo mucho que la extraño cuando no está, que la imagino cuando no la puedo ver, que la necesito cuando me pongo mal, y lo mucho que ella necesita de mi en cada momento de su vida. Para recordarle que nuestras necesidades del uno por el otro no serán nunca una carga, sino una felicidad. Que es la persona más importante en mi pequeño mundo.
A todas las demás mujeres que no saludo, ahora que ya recuerdo perfectamente que estamos 8 de marzo, les digo que no lo voy a hacer. ¿Por qué? Porque quiero que se sientan igual que los hombres. No igual de mal por no ser reconocidos, o igual de bien por no necesitar reconocimientos… simplemente igual.
Y para que me entiendan mejor, un pequeño relato en el blog Peruaneando. Por cosas así no sé si el machismo no desaparece porque el hombre lo practica, o porque la mujer se deja. Provecho.
Escrito por Gustavo Kanashiro 