Hace poco, debido a los cambios climáticos y al calentamiento global, se detectó cómo un gran pedazo de hielo en la Antártica está en peligro de desprenderse. Ésta se está desintegrando gradualmente ahora, cuando científicos predijeron que esto sucedería todavía por el 2020. El gran efecto que fenómenos como éste, una seña más del vertiginoso cambio que sufre nuestro planeta, pueden traer es el aumento del nivel del mar.
¿Fue necesario esperar hasta ahora para declarar a nuestro entorno natural como un factor vital capaz de afectar directamente a la vida? El calentamiento global no es secreto para nadie, el protocolo de Kioto no parece cambiar las cosas con su pasividad y es posible que estos cambios en la actualidad ya no sean reversibles, simplemente frenables.
Ignoramos que tanto influye la mano humana en estos fenómenos; sin embargo, reducir emanaciones de gases tóxicos industriales, alcanzar avances en la búsqueda y expansión de vías alternativas de combustible, disminuir la contaminación, encontrar maneras de convivir con los cambios que ya se están dando… éstos resultan ser algunos de los caminos que la humanidad puede tomar para evitar llegar a un punto irremediable, aquel en el cual el clima simplemente se salga de nuestro control y nos perjudique a todos. Más vale prevenir que lamentar.
Recientemente ha causado una gran controversia el criticado spot publicitario de una universidad donde se elogian algunos sueños privilegiados por sobre otros no tan “atractivos”, como el poner curitas, construir closets, reparar radios y filmar bautizos. Condensando un poco, pongo primero la opinión de quienes critican una u otra faceta del comercial. Así tenemos algunos puntos de la carta de queja presentada vía Choledad Privada (nota completa en su blog)
“(…) Su publicidad no apela a la plana docente ni al prestigio de sus carreras, sino a la infraestructura, al campus mismo, al conjunto inanimado de ladrillos, cemento y fierro que constituye su armazón, pero que de ninguna manera sería capaz de hablar, aconsejar y, menos, tener la capacidad de Leon-O de ver más allá de lo evidente. Dicen que los edificios no hablan, ni las aulas ni los parques, pero sé que puedes escucharme.
(…)¿”No te ves filmando bautizos, no te ves pegando curitas, no te ves construyendo un closet“? Así como para ser un chef preparado se necesita conocer los avatares del día a día entre sartenes sucias, cebollas por picar y peladores de papa, la Universidad pretende obviar este hecho e invita al estudiante a basurear al equipo operativo y ejecutor de las filmaciones de una empresa audiovisual, u olvidar que todo buen diseñador industrial necesitará saber cómo armar un closet antes de pretender hacer una serie de 500 mil unidades de exportación. La arrogancia inaudita de la universidad que habla es sorprendente, nos hiere y nos asusta.”
El tono denigrante hacia estas profesiones consideradas mediocres o secundarias bien puede terminar sonando como un insulto hacia aquellas personas que ofrecen estos servicios, teniendo estudios profesionales o no, sea donde fuere. Por supuesto, imagino a los comunicadores egresados de esta universidad, ante la necesidad de filmar el matrimonio de un conocido, pensando que la labor es demasiado sencilla o irrelevante para él y su bagaje cultural. Y se buscan a otra persona.
Y desde otro punto de vista, tenemos a Gustavo Faverón en Puente Aéreo, criticando a las críticas en su post al respecto:
Para sentirse herido por ese comercial, además de una enorme carencia de miras, hay que ser un poquito hipócrita. Es absolutamente cierto que nadie va a la universidad soñando con un título de periodista para hacer periódicos murales, o de ingeniero para pintar paredes, o de psicólogo para leerle el tarot a los vecinos. También es cierto que los sueños de toda persona son siempre, de alguna manera u otra, más grandes que su realidad. Si alguien piensa que el barrendero de su cuadra soñó toda su vida con ser barrendero, pues es muy probable que se equivoque; si alguien piensa que el barrendero se ofenderá de saber que uno cree que su trabajo no es el mejor, pues está menospreciando la inteligencia de ese barrendero de manera vergonzosa.
Y es que también tiene razón. Los sueños son eso, sueños, casi siempre alejados completamente de la realidad, nuestra realidad. Todos nos encontramos donde estamos porque seguimos un sueño o buscamos cumplir con una meta. El si las hemos alcanzado o no es otro punto completamente distinto. A veces, en los sueños nos damos el lujo de denigrar otras labores, otras realidades, muchas veces por una ignorancia prejuiciosa a veces disfrazada de esperanza o aspiraciones de superación.
Me veo en la capacidad de agregar mi granito de arena en lo que respecta a la parte del spot que alude a los comunicadores. Es que en parte me siento identificado y a la vez satirizado en este comercial.
Identificado porque salí del colegio con miras a estudiar comunicaciones pensando que terminaría ejerciendo periodismo. Sucede que antes de comenzar mis estudios universitarios, en mi cabeza cachimba las comunicaciones, como oficio, se limitaban al periodismo. Un lugar común lo vemos en el sueño idealizado del spot, donde una chica, quien supuestamente ha alcanzado su meta, presenta una noticia desde la Casa Blanca (que viva el Perú).
Por otra parte, satirizado porque, una vez dentro de la carrera y hasta la actualidad, voy descubriendo la gran magnitud de la labor del comunicador, incluso fuera del periodismo. Y cada vez más me alejo del sueño colegial para acercarme a la que siento será mi vocación. Por último, he aquí mi granito de arena: no soñar con una profesión, con una remuneración, con una imagen, sino con lo que uno de verdad quiere ser y hacer. Los spots publicitarios están ahí para vender. Si la infraestructura parlante te llamó o no la atención, será pues. Pero que no nos laven el cerebro. No hay perfección alcanzable ni oficio perfecto. Siempre hay más, y muchas veces ese “más” se encuentra donde menos te lo esperas. Quizá ahí, detrás de una cámara durante un bautizo.
La mudanza de servidor de blogs al fin la veo concretada. Lamento el tiempo ausente y sin redacción. Es alucinante cómo el estado mental de una persona afecta hasta las mismas ganas de escribir.
Bienvenidos a este renovado espacio. Renueven sus enlaces y feeds. Estamos en contacto.
En la actualidad, ante las denuncias por discriminación que surgen, uno se puede dar cuenta que la lucha contra el racismo está ahí, presente, fuerte, demostrando que el pensar a la sociedad como una estructura vertical es una demostración de ignorancia total, que el sentirse superior es un pensamiento absurdo.
Sin embargo, a pesar de que existen estas manifestaciones anti-racistas y anti-discriminatorias, todavía persiste una desigualdad social en una magnitud alarmante. ¿Cuál es, entonces, el problema de fondo que no se está atacando de manera eficiente? ¿Es la persistencia de estos lugares comunes discriminatorios por parte de las altas esferas elitistas la que impide erradicar la desigualdad social? ¿Son acaso los culpables quienes pertenecen al grupo menos favorecido por no buscar una manera sensata y adecuada de hacerse escuchar de igual manera?
Buscar si uno es más culpable que el otro termina siendo irrelevante, puesto que no lleva a una solución coherente. El racismo no se va a combatir colocando a un indígena frente a un blanco y diciéndoles “ustedes dos son iguales”, por más cierto que sea. Es que, así como ocraM, me quedo con la conclusión de Tanaka para comenzar a enfrentar la desigualdad: facilitar medios para permitir a los subordinados hacerse escuchar y demostrar que la discriminación y el racismo son cosas absurdas. Aquí pueden existir vías legales (como ejemplo la ordenanza en Abancay que condena la discriminación), descentralización de una educación eficaz, inclusión de lenguas madre en el ámbito legal y político (quechua, aymara, según predominen en una cierta región), etc.
Al final, la lucha contra el racismo termina siendo una labor conjunta de la cual nadie se puede ver exento. Y todavía queda un largo camino que recorrer.
Cuando surgió todo el problema en la frontera de Ecuador con Colombia, todo el revuelo que habían causado las FARC y el terrorismo pasaron a un segundo plano. La soberanía territorial se volvió el tema principal, mientras que los acuerdos humanitarios, los rehenes y la lucha antiterrorista llegaron a formar parte de los discursos políticos usados por las partes involucradas en conflicto.
Luego de tantos encuentros y discusiones el problema se dio por superado. Venezuela retiró sus tropas, Ecuador también, Colombia aceptó su culpa y se espera el veredicto por parte de la OEA luego de su investigación en la zona del conflicto. Pero lo que continua en pie es la lucha antiterrorista.
Si Colombia atacó a un campamento de las FARC en territorio ajeno se debe, a mi parecer, a una de dos razones: Colombia no está combatiendo de manera efectiva a las FARC y antes de replegarlas las disemina hacia territorios extranjeros (como afirmó Correa en una oportunidad), o Ecuador no posee una defensa sólida en contra de una invasión por parte de la guerrilla como la que fue atacada a inicios de marzo. Por cierto, todavía no explica Correa una razón que justifique la presencia de las FARC en su país, tan solo le hecha la culpa al gobierno Colombiano.
Y ahora, el presidente ecuatoriano se lava las manos ante la lucha antiterrorista en Colombia.
“¿Por qué tenemos que ayudarle si es su problema? Lo que vamos hacer es resguardar nuestra frontera para que en cualquier nueva incursión, saber responder inmediatamente, pero no nos vamos a involucrar en un conflicto que no es nuestro”. (Nota completa en BBC Mundo)
Respetar la soberanía nacional no implica abandonar a otros países a su suerte. No es novedad que todavía existen muchas fuerzas terroristas desperdigadas por todo nuestro continente. Combatirlas debe ser el resultado de un trabajo en conjunto por parte de todos quienes están en contra de estos grupos. Ecuador no debe caer en la indiferencia, ni nadie.
Estudiante de comunicación social. Terminados orgullosamente mis estudios secundarios, ingresé a la UNMSM deseando despertar hacia esa realidad que se extiende infinita fuera de mi vista. Y como nunca se tiene suficiente realidad, los invito a participar en este pequeño espacio de opinión.