La portada de Peru21 mostró el día de ayer en una inmensa fotografía, a una persona robando con ahínco un par de paquetes grandes de pañales. Atrás, de espaldas, la secundaria figura del orden y la seguridad vestida de cachaco. “La ayuda está llegando y los que no han recibido ayuda sólo será por unos momentos, pero nadie va a morir de sed ni de hambre y, el que quiera armar alboroto porque le gusta armar alboroto, va a tener que sufrir las consecuencias de eso, lo digo pública y directamente, el país está pidiendo orden y orden tendrá” dijo el señor Presidente. Pues bien, el alboroto y la desesperación no se corta de raíz una vez que ya estalló. Se trabaja cuidadosa y preventivamente. Si casi todas las casas y edificaciones están hechas de adobe, no puedo entender cómo es posible que las noticias busquen sorprender (y cómo lo logran) anunciando que casi todo Pisco se ha vuelto un montón de barro endurecido y destruido. Al parecer, el pequeño bebé se quedara sin una muda de pañales durante un buen tiempo. Mientras tanto, las FFAA y los damnificados (mezclados con uno que otro de los tantos reos fugitivos de la prisión) seguirán teniendo lo que, según un testimonio de un médico en Ica, se llama simplemente “una balacera afuera del hospital”.
Pero, si ya hay alrededor de 500 muertos y más de mil heridos, ¿por qué sigue aumentando la cuenta? Un desastre natural es aleatorio, imprevisible y se puede dar el lujo de arrebatar vidas humanas. Parece que, fruto de la desorganización, la avaricia, la desesperación y la angustia, nosotros mismos nos volvemos un fenómeno natural catastrófico. O quizá lo fuimos desde mucho antes y no nos hemos dado cuenta. Lo único cierto, es que no estuvimos preparados para esto. Lima se sacudió y sigue en pie. Ica se ha derrumbado y ha dejado a miles en la nada. Las autoridades ya no saben qué hacer para apresurar la ayuda, distribuirla equitativamente y evita saqueos y más muertes. Pero todo es consecuencia del olvido, de no saber mirar más allá de nuestras propias narices, de gozar y consumir una prensa que maneja y controla una opinión pública cuya actualidad nacional parece más bien una actualidad limeña, de inaugurar gigantescas (e inútiles) piletas mientras gran parte del país está hecho de adobe.
reproduzco el correo de humberto lisana, colega en huancavelica:En Huancavelica el sismo se sintió en la 3.5 de la escala de Richter. En tal sentido, la ciudad de Huancavelica ha sufrido daños leves; pero las provincias que llevaron la peor parte son: Castrovirreyna y Huaytará, y conforme a los reportes del Consejo Regional de Defensa Civil, habrían 650 casas afectadas o destruidas y aproximadamente 2,000 damnificados.
Anónimo dijo…
Hola yo soy de Huancavelica , y no se como ayudar puesto que casi todas las ayudas van para Ica que puedo hacer ante ello ?
(El blog del morsa – elmorsa.blogspot.com)
Leo cosas así, y recuerdo la pequeña comunidad de Pampallacta, allá en las alturas de Cuzco. Ojalá ellos, y todo el resto de olvidados cuyas viviendas de adobe no salen en las primeras planas de los periódicos y que bordean la costa con una imponente falda de cordillera andina, sepan mantenerse bien. ¿Qué puedes hacer, anónimo? Esperar a que abramos los ojos.
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Agosto 20, 2007 a las 5:21 pm |
Tenemos que ayudar a esa gente y tenemos que hacer que el gobierno se de cuenta que tambien hay otros poblados que estan sufriend este desastre