El dedo en la llaga

Agosto 29, 2007
He aquí un compilado de peruanidades que he podido acumular en un solo día…

Haciendo cola para los ascensores del Hospital Rebagliati:
- Buenas. ¿Por qué hay dos colas para los ascensores?
- Es que la de la izquierda es para ir a pisos impares y la de la derecha para ir a pisos pares.
- ¡Ah ya!… y… ¿El piso 9 qué es?

Entrevista a huelguista:
- Señor, ¿por qué siguen protestando?
- Eh… mmm… pues… ¡Porque el gobierno es corrupto!

“Choro cuadra bingo y plomea tombo piña” (Noticia de Trome)

Un taxista, luego de horas de pasearse y con una vejiga maltratada, se detiene en medio de la carretera que atraviesa la Costa Verde, se baja de su carro y orina en su propia llanta.

Se planeaba una huelga de policías… osea… UNA HUELGA DE POLICÍAS… creo que no necesito ridiculizar la idea más.

Por el contrato secreto firmado con Bolivia a finales del siglo XIX, tratamos de ayudarlos a defender Antofagasta de los chilenos invasores. Cuando nos dimos cuenta, los bolivianos nos habían dejado solos y vulnerables. Perdimos una guerra ajena, varios territorios sureños como Arica e Iquique, y nos ganamos a un enemigo nato: el chileno.

Un datero al cobrador de una combi, dándole al parecer un problema aritmético:
- ¡Dos, dos, cuatro, dos! ¡El de adelante se lleva tres con cinco!
- ¡Sale!

Laura Bozo entrevistando a un trabajador de Defensa Civil, mientras la cámara encuadra a una familia al borde de la inanición:
- ¡Pero señor! ¿Por qué no les reparte la ayuda que está llegando de Lima? ¡Esta gente se muere de hambre! ¡Mírelos! ¡Ustedes están muy mal organizados!

Un grupo de muchachos promesas del fútbol peruano comienzan a ganar en la copa Sub 17. De acá a un par de años los contratarán, les pagarán a cada uno más que a muchos trabajadores estatales, y emplearán el dinero para cagar la decencia de su vida con tonos y juergas cheleras “de calentamiento previo” a sus partidos.

Durante una entrevista al presidente Toledo, frente a camiones que cargan calaminas para construir casas para la gente pobre:
- … Por eso estamos orgullosos de presentar este proyecto de ayuda, que hasta ahora va contribuyendo al programa con 100 mil calaminas nuevas…-
- ¡1000 calaminas oe! (Una voz desde atrás de la cámara)

El programa más visto de la televisión nacional es Magaly TV, espacio donde el raje y la noticia amarilla se vuelve deporte peruano, conducido por la periodista (creo, si es que terminó sus estudios superiores en la EPJBM… hasta donde sé no lo ha hecho) de televisión más odiada del país. Más te odio, más te veo.

¿Cuánto cuesta una Coca-Cola personal en Lima? Un sol. ¿Cuánto cuesta una Coca-Cola personal en el centro turístico del país, Cusco? Dos dólares… más de seis soles… Así queremos a los visitantes extranjeros.

Todavía hay peruanos que defienden a Alberto Fujimori y exigen se le
permita volver a postular a la presidencia del Perú, a pesar de
habernos mostrado la espalda pelada apuntando a pertenecer al Senado
Japonés y negando su nacionalidad (disque nacionalidad) peruana.

A los pocos días de ser nombrada Maravilla del Mundo, los propios peruanos bloquean el aereopuerto y las vías de acceso a Machu Picchu. El gobierno norteamericano le envió una advertencia a sus compatriotas en Cusco, pidiéndoles que tengan cuidado con los actos vandálicos ocurridos en la zona. ¡Así te seguimos queriendo, turista!

Hace más de 20 años, el pueblo peruano escogió a Alan García como presidente, y casi nos destruye, tanto con sus caídas económicas como con la corrupción y el terrorismo, legado de Belaúnde. Luego de tantos años desde aquel fracaso rotundo, el peruano vuelve a votar por quien lo hizo pasar hambre y perder seres queridos.

Añadido… El peruano se ve ante la necesidad de votar por García para no llevar al poder al hermano de Antauro Humala, cabecilla de una operación subversiva que se llevó a cabo en Andahuaylas, tomando la vida de 4 oficiales. Curiosamente, nos pusimos la soga al cuello al llevar a estos dos candidatos a segunda vuelta.

Último añadido… Si Hitler hubiera sido peruano, el pueblo lo habría vuelto a escoger después de 20 años de sus masacres al mostrarse dispuesto a cambiar.

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La máquina del tiempo

Agosto 20, 2007
Era un sentimiento tácito, pero aun así, éste le daba un significado a todos mis incómodos viajes. Sin embargo, esa ansiedad (tonta, infantil) se vio relegada al olvido durante aquel momento. Apenas pude asir el tubo para evitar irme de cabeza entre los asientos del micro, me di cuenta. “Joder… el cobrador apesta a mierda de vaca.”

Para el momento en que mis ojos comenzaron a humedecerse, mi olfato estaba medio adormecido. La chica sentada frente mío, tan cerca del hediondo cobrador como yo, parecía de hierro: inmutable. “¿Cómo demonios lo aguantas?” Ganas de preguntarle no me faltaron, pero me quedé callado. Siempre he sido un cobarde. Lo único que la chica supo de mi fueron unas ridículas muecas involuntarias que formaba al parpadear con fuerza y mover mi nariz. Un calorcito nauseabundo me daba ganas de bajarme gritando del carro. Traté de abrir la ventana, pero la chica de hierro la cerró. “Ay, hace frío.” Condenada mujer. Espero no volver a verla. Felizmente y en medio de mi ira, pude reconocer el camino. Faltaba poco.

“Cóbrate china, puerta baja.” La voz me salió ñata, como si un gancho de ropa me tapara la nariz. Ya me estaba empezando a marear en el micro cuando éste empezó a frenar. No quise siquiera rozar al cobrador. Hice una pirueta absurda y bastante obvia al bajar. Afuera, un viento frío me golpeó la cara, y lo recibí como una bendición. La atmósfera invernal, con ese leve tufillo a smog, me pareció una suave brisa perfumada de primavera. Al exhalar mi enorme bocanada, me apoyé sobre mis rodillas. Levanté la vista y me quedé helado.

Subió velozmente a su carro. A una cuadra de distancia, pude reconocer su espalda y su modo de caminar. La identifiqué instantáneamente, como si hubiera esperado encontrarla desde el momento en que me bajé del carro. Aquel sentimiento de ansiedad tácito regresó: el de encontrarla saliendo de su casa y poder cruzarme con ella. En años no habíamos intercambiado palabras, pero me pareció escuchar su voz de niña a través del carro y el frío: “Hola tontito.” Y yo con un rostro de idiota petrificado.

Pude haber gritado su nombre, pude haber corrido para parar su carro, incluso ondear mis brazos para llamar su atención, pero escogí quedarme inmóvil. Sin darme cuenta, anhelaba verla, pero nunca pensé por qué. Quizá en todos estos años seguía enamorado, quizá era el tonto y superficial hecho que su fino y hermoso rostro, acompañado de su pequeña y formada figura la convirtiera, desde hacía media década, en la chica con la que más soñé. Sea como fuere, ese mudo sentimiento le daba siempre un cándido significado (tonto, infantil) a mis rutinarios y solterones viajes.

Su carro partió. Creo que mientras ella buscaba asiento, me reconoció a través del vidrio y entre la multitud, helado, inclinado sobre mis rodillas y completamente atontado. Desde aquella última llamada, en que me habló con su voz de niña por el teléfono (“Tontito, ya me tengo que ir”) invitándome a almorzar si llegábamos a encontrarnos algún día fuera de su casa y frente al edificio de mi oficina, pude haberla visitado… Todos y cada uno de mis días laborales pude haberlo hecho, tocar su timbre y darle un abrazo (de pronto sentí urgencia de hacerlo). Sabía perfectamente que ella no hubiera chistado en absoluto. Es más, estaba seguro que me devolvería el gesto. Pero nunca me atreví, ya que siempre fui un cobarde.

“Hola, tontita”, susurré mientras me erguía. Su micro tomó vuelo. Al instante, un carro apareció veloz detrás de la esquina siguiente, embistiéndolo. El micro se volteó y se prendió en llamas. La gente alrededor gritaba. Recuerdo que caí de rodillas. Unas lágrimas mojaron mis jeans. Empezaba a entender el significado de la chapa que me puso, y con toda razón. Fui muy cobarde para aceptarlo en ese momento.

“Siempre te amé, tontita.”

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Los "casi 8"

Agosto 19, 2007

Uno se puede dar cuenta de qué personas saben lo que es el sufrimiento y el abandono. En qué momento se le presenta ante sí alguien cuya mirada expresa ese verdadero sentimiento de dolor, pánico y sufrimiento, y no absurdos símiles previamente elaborados. “¡Ay mujer! ¿Por qué no me has llamado? me preocupé demasiado por ti. Supe que estabas en el Morro Solar. ¡Ay, yo que tú me moría y saltaba al mar del miedo!” (Lástima que no fuiste por allá) Creo que de eso a levantar tres centímetros un pedazo de papel para encontrar el rostro de tu hijo con una mirada vacía y una expresión muda y congelada, hay una gran brecha de por medio. Y mientras muchos de nosotros no podemos dormir en paz en nuestra cama calientita por miedo a que una réplica nos despierte, hay centenares al sur que, por cubrirse del frío de la noche y la ausencia de un techo, dejan al aire libre los cadáveres de su propia familia. El sur, absolutamente, se ha vuelto una tierra de nadie. No sabes si entre esa multitud de cuerpos fríos e inertes se halla tu madre… Si podrás encontrar un techo para albergar a tus hijos y a tus demás familiares… Si el 20% de edificaciones restantes podrán albergar a la inmensa mayoría errante y desgraciada, o si la única provincia capaz de recibir damnificados, la grandiosa capital peruana, nuestra Lima querida, con su Marriott, su Larcomar y sus millonarias piletas, podrá recibir una gran ola de indigentes. Que les lleven ayuda, ropa, víveres y les construyan albergues provicionales… Mejor digan “Acá no los queremos. Ya tenemos bastante.”

La portada de Peru21 mostró el día de ayer en una inmensa fotografía, a una persona robando con ahínco un par de paquetes grandes de pañales. Atrás, de espaldas, la secundaria figura del orden y la seguridad vestida de cachaco. “La ayuda está llegando y los que no han recibido ayuda sólo será por unos momentos, pero nadie va a morir de sed ni de hambre y, el que quiera armar alboroto porque le gusta armar alboroto, va a tener que sufrir las consecuencias de eso, lo digo pública y directamente, el país está pidiendo orden y orden tendrá” dijo el señor Presidente. Pues bien, el alboroto y la desesperación no se corta de raíz una vez que ya estalló. Se trabaja cuidadosa y preventivamente. Si casi todas las casas y edificaciones están hechas de adobe, no puedo entender cómo es posible que las noticias busquen sorprender (y cómo lo logran) anunciando que casi todo Pisco se ha vuelto un montón de barro endurecido y destruido. Al parecer, el pequeño bebé se quedara sin una muda de pañales durante un buen tiempo. Mientras tanto, las FFAA y los damnificados (mezclados con uno que otro de los tantos reos fugitivos de la prisión) seguirán teniendo lo que, según un testimonio de un médico en Ica, se llama simplemente “una balacera afuera del hospital”.

Pero, si ya hay alrededor de 500 muertos y más de mil heridos, ¿por qué sigue aumentando la cuenta? Un desastre natural es aleatorio, imprevisible y se puede dar el lujo de arrebatar vidas humanas. Parece que, fruto de la desorganización, la avaricia, la desesperación y la angustia, nosotros mismos nos volvemos un fenómeno natural catastrófico. O quizá lo fuimos desde mucho antes y no nos hemos dado cuenta. Lo único cierto, es que no estuvimos preparados para esto. Lima se sacudió y sigue en pie. Ica se ha derrumbado y ha dejado a miles en la nada. Las autoridades ya no saben qué hacer para apresurar la ayuda, distribuirla equitativamente y evita saqueos y más muertes. Pero todo es consecuencia del olvido, de no saber mirar más allá de nuestras propias narices, de gozar y consumir una prensa que maneja y controla una opinión pública cuya actualidad nacional parece más bien una actualidad limeña, de inaugurar gigantescas (e inútiles) piletas mientras gran parte del país está hecho de adobe.

reproduzco el correo de humberto lisana, colega en huancavelica:

En Huancavelica el sismo se sintió en la 3.5 de la escala de Richter. En tal sentido, la ciudad de Huancavelica ha sufrido daños leves; pero las provincias que llevaron la peor parte son: Castrovirreyna y Huaytará, y conforme a los reportes del Consejo Regional de Defensa Civil, habrían 650 casas afectadas o destruidas y aproximadamente 2,000 damnificados.

Anónimo dijo…
Hola yo soy de Huancavelica , y no se como ayudar puesto que casi todas las ayudas van para Ica que puedo hacer ante ello ?
(El blog del morsa – elmorsa.blogspot.com)

Leo cosas así, y recuerdo la pequeña comunidad de Pampallacta, allá en las alturas de Cuzco. Ojalá ellos, y todo el resto de olvidados cuyas viviendas de adobe no salen en las primeras planas de los periódicos y que bordean la costa con una imponente falda de cordillera andina, sepan mantenerse bien. ¿Qué puedes hacer, anónimo? Esperar a que abramos los ojos.

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Lo "Inca Kola" del Perú

Agosto 12, 2007
Marco Antonio Niquén dice: “Creo que para nadie es una noticia grata saber que la peruanísima Inca Kola se fabricará en Chile!!!!Yo nunca he sido anti-roto, pero, que me perdonen mis amigos mapochos (ellos no tiene la culpa) Es hora de demostrar a los corporativos, y las corporaciones que los peruanos tenemos… y no somos…El Perú… ha perdido su gaseosa de bandera! y empezará a hacerlo cuando un angurriento Lindley la vendió a Coca Cola. Ahora, es hora de darles una patada en… y no beber mas la deliciosa Inca Kola…¡enseñemosle a esta gente, que tenemos orgullo, sí, orgullo nacional! bienvenida Kola Real! adios, Inca Kola!!!
(Extraído del blog “El mundo, un día” de Manuel Jesús Orbegozo)

El día de ayer tuve la oportunidad de pasearme y conocer por primera vez la joya nocturna que puede ser Miraflores. Una vez en medio del parque Kennedy, se puede tener una vista panorámica de los coloridos e iluminados alrededores: numerosos y diversos restaurantes, tiendas de ropa, de zapatos, los teatros familiares, los cafés, las descomunales edificaciones de Ripley y Saga y el McDonalds más grande que hasta ahora he conocido. Y aunque pude extraer la moraleja de llevar mucho dinero la próxima vez que vaya a pasear por allá con mi enamorada, la pasé muy bien. Gringos, europeos, chinos, japoneses, extranjeros en general, uno que otro peruano alienado y otros peruanos más normales y pudientes adornaban las mesas de los cafés y las tiendas de ropa. Y por último, pero no menos importante, los clásicos vendedores callejeros que te atosigan para obtener atención y así poder ganarse algo del pituco dinero que los rodea. Un interesante ecosistema en el que me empapé ayer.

Hoy día, sentado frente a mi computadora, me encuentro con una riña latente: el anti-chilenismo. Y recuerdo todos y cada uno de los diversos pretextos que usamos para cada vez engendrar más este sentimiento casi bélico y “reafirmar” nuestro patriotismo: el pisco-sour, los pollos a la brasa, el intervencionismo económico de los mapochos con Saga y Ripley, Arica (el clásico), el Banco Falabella y la novísima adquisición de la producción internacional de nuestra patriota Inca Kola. A la mente se me vienen las imágenes de las portadas de diarios como “El Men” y “El Chino”: “Nuevas armas anti-chilenos. Naves de la FAP son lo último en tecnología” o “Nuevos barcos para proteger Mar Peruano. Las embarcaciones estarían destinadas a proteger el Mar Peruano de los chilenos invasores.” Siempre he creído que si los rotos nos leyeran se caerían al piso de risa. Miro mi ropero y mis jeans y camisas medio dobladas. O son de Ripley o de Saga, o son de Polvos y Gamarra. Curioso.

Yo tan sólo me pregunto… ¿Qué deberá suceder para que dejemos de crear falsos ídolos de patriotismo? Pareciera que la publicidad come cerebros. La Cuzqueña, la Inca Kola, Dento, Sapolio… ¡Abajo Chile! ¡Que viva el Perú, carajo!… ¿Eso nos hace más peruanos? Y tanto los rotos como nosotros mismos seguimos alimentando una rivalidad que sólo sabe grabar con una llama más viva en nuestras mentes que quien gobierna la economía lo gobierna todo. Y lastimosamente, si así fuera, nosotros estaríamos pendiendo de un hilo. Aquí falta humanidad, estabilidad económica y social, patriotismo y modernidad. Hasta entonces, seguiremos siendo un país que ladra mucho y muerde poco.

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Y yo escogí las letras…

Agosto 9, 2007
A lo largo de mis innumerables trayectos recorridos a bordo de combis y micros, un centenar como mínimo habrán sido los curiosos personajes que abordan el carro para vender dulces, lapiceros, reglas, libros o pedir limosna. Ex-reclusos de Lurigancho, madres de familia con seis hijos solteras o viudas, drogadictos reformándose, rateros retirados… y el abanico de posibilidades se extiende más de lo que uno piensa. Aun así, a pesar de que una que otra vez los habré apoyado con un poco de sencillo (en el mejor de los casos unos de cada cuatro) siempre voy a tener una aguda crítica hacia todos ellos: Viven de la lástima ajena.

Justamente, hoy día me contó un amigo acerca de un anciano que se subió a su micro hace varios días. Se levantó el polo y le mostró al poblado carro la conexión entre su intestino y una bolsa en la cual residían sus residuos fecales. Wicho (mi amigo) se llenó de asco. No lo duden, el señor bajó del carro con las manos llenas de sencillo. Se me pasó preguntarle si él también colaboró. Una más… Días antes de terminar mi primer ciclo de universidad, estudiando cerca de la biblioteca central con un grupo de amigos de mi salón, se nos acercó una señora con una bandeja llena de kequitos de vainilla. Tenía, según su versión, seis hijos y nadie que la apoye económicamente. Le compramos un par de kekes. A pesar de que estaban feos, todos comimos un poco. En esa ocasión les comenté a mis amigos… Entiendo la necesidad, pero que ésta la arrastre a predicar su pobreza y ganar limosna… no me parece. ¿Qué hacía adentro de la UNMSM? Averígüenlo ustedes.

Sin embargo, el primer puesto se lo lleva, sin lugar a dudas, un niño. No lo pude ver bien, puesto que apenas subió al carro se fue al fondo y yo estaba sentado detrás del chofer. Al inicio (y como se suele hacer) no le presté mucha atención. Sin embargo, cuando noté que estaba hablando más de lo que esperaba, escuché. Algo así salió de su boca, aderezado con muletillas y palabras cortadas:

“No vengo aquí para pedir limosna. Vengo aquí porque es mi trabajo y yo me rajo para poder seguir adelante con él. Así como el amigo chofer o el amigo cobrador, que trabajan día y noche buscando ganarse el sencillo del día y pagarse la comida. Esas son las personas que valen: las que trabajan. Por eso les recomendaría a ustedes, señoritas pasajeras, que a la hora de buscar un hombre y tiene que elegir entre un pintor y un obrero, que escojan al obrero. Él trabaja, tiene dinero y progreso asegurado y le pagan por hacer obras por los demás. Vale más.”

Luego sacó sus dos bolsas. Caramelos a diez céntimos, Olé Olés a veinte, tres por cincuenta y seis por un sol. Le compré seis y le di cincuenta céntimos más. “Llegas tarde, hijo. Yo escogí las letras…” le comenté mientras sacaba los chocolates de su bolsa. No me escuchó, y recibió alegre la propina extra. Unas chicas comentaban al fondo “Mi enamorado estudia ingeniería.” “Ay… preséntame a uno de sus amigos.” Sólo supe recostarme en el asiento y seguir revisando mis copias de teoría de la comunicación. Odio los números y la física… ¿La imaginación y la palabra me hacen peor persona? Bah…

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